miércoles 21 de octubre de 2009

The New Raemon - La dimensión desconocida - 2009

Empezaba a ser urgente nuestra necesidad de escuchar nuevas canciones de The New Raemon después de que su debut "A propósito de Garfunkel" (BCore, 2008) haya sido uno de los discos más escuchados, más disfrutados, más coreados en los conciertos y más vitoreados en los medios de la pasada temporada. Su epílogo, el EP "La invasión de los ultracuerpos" (BCore, 2008) fue tan brillante como corto en duración, y por eso damos una calurosa bienvenida al segundo álbum de The New Raemon, "La dimensión desconocida", que nos trae otro buen puñado de canciones entrañables, de letras ingeniosas, de melodías pulcras y de sensaciones reconfortantes. Concebido más como un disco "de banda" que "de cantautor", muestra unos músicos perfectamente complementados después de una larga temporada dando conciertos por todo el estado, y añade algunos ingredientes al conjunto; cierta dosis de oscuridad, como en las misteriosas "La gran caída" y "El fin del imperio"; una orquestación de lujo en "Dramón Rodríguez" y una tristeza desoladora en "Por tradición". Aunque los que disfrutaron con "A propósito de garfunkel" no tienen por qué preocuparse; el fantástico comienzo de disco, con la tríada "La siesta", "Estupendamente" y "Variables" les dará otra dosis de aquél "nosequé" que a tantos nos ha robado el corazón. La recuperación del ya clásico de su repertorio en directo, "Sucedáneos", no hace sino corroborar que la maquinaria está perfectamente engrasada y avanzando a pasos de gigante hacia buen puerto.

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domingo 11 de octubre de 2009

Kana Kapila - 2009

con el exótico y misterioso nombre de kana kapila se presenta este proyecto afincado en barcelona y que ya ha empezado a dar que hablar en unos cuantos foros. ellos dicen que suenan como tu grupo ideal si estás hasta las narices de los ukeleles y la música tropical, y quizá no les falte razón, pero pronto te das cuenta de que es una cierta broma que al grupo se le ha ocurrido hacer. lo de kana kapila va por esos derroteros de paisajes de playas con loros y cocoteros, en los que de repente unos indocumentados a los que les gusta la baja fidelidad se ponen a hacer música. por ahí podrían ir los tiros de esta banda. y escuchando canciones como el coco y bahamas resort pronto nos damos cuenta... divertidos, desenfadados, muy apetecibles para la mañana, la tarde o la noche y con unas ganas de sonar frescos que dejan helado. y aunque la referencia obvia sería el guincho o extraperlo, nosotros también los vemos en la misma onda que montañas o incluso que the missing leech. cosas así son las que nos apetece oír. aparecido en lanadadora Se definen como “tu grupo ideal si estás hasta las narices de los ukeleles y la música tropical”, y algo de razón tienen. El descarado y deslenguado grupo del Baix Llobregat se presenta en sociedad con unas cuantas canciones descacharradas y descacharrantes, con ukelele y de ambiente hawaiano, que conquistan por su brevedad y sus divertidas letras. mondosonoro

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miércoles 16 de septiembre de 2009

Remigi Palmero - Sense comentaris - 2009

Hace 30 años que Remigi Palmero, cantante, guitarrista, bajista y compositor de Alginet (Valencia), publicó un disco mítico para los seguidores del pop rock en valenciano: “Humitat relativa” (1979). Palmero, Julio Bustamante y Pep Laguarda fueron considerados, en aquella época de transición, los padres fundadores del pop mediterráneo en versión valenciana. De todos ellos, Julio Bustamante es el que ha tenido una carrera más prolífica y conocida: a Laguarda se le perdió rápidamente la pista, y Remigi Palmero ha dedicado los últimos 20 años más a su trabajo como profesor de yoga y a sus estudios orientales que a su actividad musical, al menos en lo que se refiere al lanzamiento de nuevos trabajos (su último disco data de 1994). De hecho, aunque es relativamente popular a nivel local, fuera de Valencia suele ser más conocido por su trabajo en In Fraganti (junto a Bustamente, precisamente), que por sus escasos discos en solitario. Hace un par de años, alcanzado lo que él denomina como “el éxtasis natural cotidiano”, imbuido por el Zen, el Tao y la tranquilidad de la huerta valenciana, Remigi Palmero decidió que era hora de llevar a la práctica un viejo proyecto: un disco acústico, sólo con guitarra y voz, pero utilizando una guitarra eléctrica. ¿Un disco acústico con guitarra eléctrica? Pues sí, y el resultado es muy interesante. Lógicamente no cabe esperar riffs espectaculares, punteos virtuosos ni rasgados rockeros. Es un disco acústico, insisto. Compuso sus canciones sin prisas ni presiones, las trabajó en directo, grabó una maqueta a principios de 2008, la vendió en los conciertos, observó la reacción de la gente, pulió algunos detalles, y hace pocos meses presentó el resultado definitivo: Sense comentaris (Sin comentarios), autoeditado con la ayuda de la organización cultural LaCasaCalba. Remigi Palmero no es para nada un cantautor al uso. No le interesa la tradición, según sus propias palabras; utiliza sin problemas el castellano y el valenciano (aunque en este disco todas las canciones son en valenciano); huye de reivindicaciones nacionalistas, aborrece el dramatismo y no le interesa el fervor amoroso (es curioso que en todo el disco no pronuncie ni una sola vez la palabra “amor”). Remigi, en suma, prefiere hurgar y encontrar la inspiración en el sentido lúdico de la vida mediterránea. Todo ello dota a sus canciones de un punto costumbrista y surrealista (¡así es Valencia!) que se refleja en sus letras, reflexivas en ocasiones, ininteligibles en otras, pero siempre particulares y divertidas. Así, en Sense comentaris encontramos referencias locales (“Cuines bé l’arròs a banda”), paisajes tranquilos (“On trenquen les ones”, “Va eixint el sol”), exóticos (“La selva”) y aplicaciones prácticas de su filosofía de vida (“He de seguir”, “Deixa’t en pau”). Mención aparte merece la sencilla pero elaborada y extrañamente melódica “La dona de la casa del pi”, la historia de una mujer japonesa que se sienta a la sombra de un limonero en un pueblo de la comarca de La Ribera. Pop minimalista lúdico soleado y mediterráneo. Sencillo, aunque no simple. Sin aditivos, colorantes ni conservantes. Con un tratamiento más cercano en ocasiones al rock o al blues que al folk. aparecido en muzikalia

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martes 4 de agosto de 2009

Joe Crepúsculo - Supercrepus - 2008

Simplificando demasiado, en esto del pop hay dos formas de hacer un disco conceptual sobre el amor: tirando de frases hechas y de cosas como “tú eres la única, no sé qué sería sin ti” o de una manera heterodoxa, escogiendo temas y frases que nunca parecería que hablan de eso y ponerlas de tal manera que, al final, consigan su objetivo. Por ejemplo, un disco heterodoxo de amor sería el 69 Love Songs de Magnetic Fields, donde muchas de las canciones hablaban de cualquier cosa excepto de estar enamorado y, sin embargo, todas eran auténticas y sinceras exploraciones de ese sentimiento. Joe Crepúsculo firma su segundo disco en menos de un año con ese reto. Supercrepus, disco palíndromo, ambiciona hablar de mil maneras distintas sobre el amor. Y para eso no tiene reparo en citar a alguien tan poco pop como San Agustin (en ‘Ama y haz lo que quieras’) o en afirmar que es difícil ‘Amar en tiempos de democracia’. Y lo mejor de todo es que enfoques como ésos, que en manos de otros parecerían simples boutades, en las de Crepúsculo tienen un brillo deslumbrante. Ya hace unos meses, en Escuela de Zebras, Joe Crepúsculo dejó una gran canción de amor, candidata a estar entre lo mejor del año (‘Gabriela’). Ahora va más lejos, creando un disco que es un bloque sólido, lleno de misterios, de esquinas sin iluminar, de detalles que sólo se aprecian con las escuchas sucesivas. Supercrepus es menos directo que su anterior obra. A cambio, tiene canciones más solidas, un enfoque aún más arriesgado y mantiene la sensación de que con Joe ha nacido un músico de talento desbordante, capaz de hacer de lo extraño una buena canción pop que corear. Dividido en dos partes (Super y Crepus), todo es muy Astrud, pero adelantando a los austrohúngaros por la izquierda y saludando al pasar. Desde ‘Baraja de Cuchillos’ a ‘Los Faunos’ (fin de la primera parte)y después hasta ‘El Día de la Sardina’ todo en el disco es un reguero de canciones sorpredentes, contagiosas y muy únicas. A día de hoy, sólo Joe Crepúsculo puede aspirar a hacer lo que él: tecnopop con cacharrería de segunda mano, con un ingenio y una vitalidad desbordante y unas letras extrañísimas que, sin embargo, no son sólo raras, sino también efectivas. No sólo es que aquí esté una de las canciones del pop español del año (bien titulada ‘La canción de tu vida’), sino que todo en Supercrepus desprende esa sensación intoxicante, extraña, de los músicos imprescindibles. aparecido en hipersonica

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viernes 17 de julio de 2009

Espaldamaceta - Madera y poca luz - 2008

Espaldamaceta es un cantautor a la antigua usanza. No ha lugar buscar influencias de nuevos cantantes de folk porque en su mismo MySpace a quien cita, entre Nick Drake y Elliott Smith, es a Serrat y a Silvio Rodríguez. Cuando se pone a hablar de sargentos a lo mejor hasta piensas en Víctor Jara. Y ya era hora de que alguien en el mundo independiente se atreviera a reivindicar a estos autores sin miedo a resultar caspa. Aunque sea por no leer los mismos nombres todo el rato. El verdadero nombre de Espaldamaceta, curiosamente, es José (Juan) González, con quien también le han comparado, y su primer disco se llama ‘Madera y poca luz’. Su canción estrella es ‘Ahora que la mierda me llega hasta los ojos’, abre el álbum y es mucho más dulce de lo que parece. Espaldamaceta canta básicamente sobre el amor, sobre llorar, sobre mirarse al espejo y sentirse solo por pensar demasiado. También lo hace sobre madres y guerras. Las letras no son lo más brillante (”Mil veces lo maldecí / y el sargento jijiji”), pero simplemente junto a su guitarra acústica, sin los ornamentos de Sr Chinarro o Refree, parecen mejor de lo que son realmente, probablemente porque las melodías son muy buenas. A disfrutar ‘Y no voy a darte más’, ‘Hay gente que’, ‘No hay por qué sufrir tanto tanto amor’ y sobre todo ‘Por mirar’. La escucha de este último tema es especialmente fascinante. Una vez más los arreglos brillan por su ausencia, pero por el tipo de canción y los acordes casi puedes escuchar los coros y las cuerdas en tu imaginación. Y eso es lo más bonito de este álbum. Que aunque los recursos no sean espectaculares, las sensaciones que produce en algunos momentos sí lo son. aparecido en jenesaispop

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